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  • Diccionario universal de historia y geografía…
    , 0, página(s): v. II, 314-315

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Cifuentes, Rodrigo de (Pintor apócrifo)

España España

Datos

Fecha de nacimiento: Córdoba, 1493

Fecha de fallecimiento:

Inicio de actividad: 1513

Fin de actividad: 1538

Oficios: Pintura

Siglos: XVI

Actividad en países: España, México

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Este es mi primer artículo sobre el arte colonial de Iberoamérica, y quiero iniciarlo explicando que pretendo generar un catálogo razonado de todos los artistas que florecieron durante la época virreinal, esto con dos fines principales: el primero que soy un fanático obsesivo del arte de dicho periodo y segundo porque pienso que las verdaderas raíces de la actual Latinoamérica se encuentran en el sincretismo que se generó durante estos tiempos.

Para comenzar estos relatos biográficos he decidido traer al primer pintor europeo de la Nueva España, considerado por muchos como real, se ha comprobado a través de diversos críticos que su biografía y concepción es una superchería del Conde de la Cortina, ya que los documentos que cita dicho autor son apócrifos o, mejor dicho, ni siquiera existen.

Esta es su biografía:

Nació en Córdoba (en España) el año 1493, y aunque se ignoran las circunstancias de su niñez y primera educación, sabemos que se dedicó a la pintura y que el año 1513 ayudaba a su maestro Bartolomé de Mesa a pintar la sala capitular de Sevilla. Establecido en esta ciudad no debió de serle muy productivo el ejercicio de su arte, puesto que en 1523, se resolvió a abandonar su patria y trasladarse a la Nueva España con varias familias españolas en cuya compañía llegó a Veracruz el día 2 de octubre de aquel año, llevando según parece, recomendaciones eficaces para Hernán Cortés, a cuyo lado permaneció constantemente y a quien acompañó en su viaje a Honduras en el año siguiente. Tuvo particular amistad con Fray Martín de Valencia, que en junio del mismo año, 1524, llegó a la Nueva España con los misioneros franciscanos llamados “Apostólicos,” y pintó para la iglesia que éstos fundaron en Tehuantepec, varios cuadros, de los cuales el que en aquellos tiempos y en aquellos lugares pareció de más mérito, fue el que representaba a San Francisco en actitud de orar hincado de rodillas. La protección de estos padres, la muy especial de Hernán Cortes, y la circunstancia de ser Cifuentes el único pintor que por entonces había en la Nueva España le fueron tan favorables, que hubiera podido muy bien realizar su propósito de volver rico a su patria, si la pasión del juego no le hubiese hecho perder todo el dinero que ganaba. Siguiendo su gusto particular se dedicó especialmente a hacer retratos que le producían cuantiosas sumas, y entre ellos hizo el de Fray Martín de Valencia su amigo; el de Dª Marina (conocida por el nombre popular de la “Malinche”), a quien retrató en Guazacoalco, y el de Hernán Cortés, en 1538, para el ayuntamiento da Tacuba. Además pintó una infinidad de cuadros y retablos para las iglesias, y algunos (que fueron los más esmerados) para la casa de Hernán Cortés; los cuales juntamente con el de Dª Marina, perecieron en el incendio que padeció aquel edificio en mayo de 1652, habiéndose salvado de esta catástrofe uno solamente que es tal vez el mejor de cuantos pintó Cifuentes, y que representa el bautismo de Magiscatzin con el retrato de éste y el de D. Marina. La conservación de tan apreciable pintura se debió a la casualidad de haberla regalado Cortés a los padres de San Francisco de Tlaxcala, en cuyo convento se hallaba en aquella fecha, y en donde existe actualmente. Entre los objetos de antigüedades mexicanas que llevaba a Europa D. Lorenzo Boturini se hallaban dos retratos, uno del conde de Tendilla, primer virrey de la Nueva España, y otro de Alvar Núñez de Guzmán, ambos de cuerpo entero, pintados por Cifuentes, según consta de una de las partidas del inventario jurídico que se formó de aquellos objetos, y que tuvo en sus manos el autor de este articulo. Cifuentes distaba mucho de ser un pintor de primer orden, pero merece se haga de él honrosa memoria en la historia de Nueva España tanto por haber sido el primer pintor español quo vino a este reino, como por la importancia de las personas de aquella época á quienes dedico su talento, y cuyos retratos dejó a la posteridad.


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