Salas Avilés, Antonio (Pintor)

Bibliografía

  • ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORESARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES
    QUITO, 2007, página(s): 238-245
    Carmen Fernández

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Salas Avilés, Antonio (Pintor)

Ecuador Ecuador

Datos

Fecha de nacimiento:

Fecha de fallecimiento:

Inicio de actividad: 1804

Fin de actividad: 1860

Oficios: Pintura

Siglos: XIX

Actividad en países: Ecuador

Genealogía:

Está a la cabeza de los pintores del periodo republicano. Nativo de Quito, a caballo entre la Colonia, la Independencia y la República, Salas representó temas religiosos y de la naturaleza. En los primeros evidenció el misticismo de la época colonial y, en los segundos, la belleza de su tierra. Pero también puso acento en las expresiones de la vida civil, llevado por los nuevos vientos que corrían con las luchas separatistas y la Independencia, fruto de lo cual sonlos retratos de los prohombres de la Independencia como Bolívar y Sucre.

Antonio Salas fue hijo legítimo de don Juan Salas y de doña Josefa Avilés. Según Pablo Herrera, el primero de sus biógrafos, fue discípulo aventajadode Rodríguez y de Samaniego, pero no se limitó a copiar, como lo hacía gran número de nuestros artistas, sino que desplegó su inventiva y pintó obras originales. De 1804 a 1813 los motivos y temas de su arte son de contenido religioso. Esos años son los de embellecimiento de la Basílica de Nuestra Señora del Quinche, templo en elque trabaja profusamente. Otras pinturas de este mismo carácter se conservan en San Francisco y en el Museo de Arte Colonial.

Una pléyade de grandes artistas acudió a los trabajos de ornamentación del Quinche: Salas, Silva, Díaz, Samaniego, Riofrío, entre los pintores; y nada menos que Olmos entre los escultores. Navarrete es el único dorador. De este modo, este santuario levantado a la advocación milagrosa de la Madre de Dios es, además, un verdadero museo de arte.

En las décadas comprendidas entre 1810 y 1830, Salas encabeza la lista de los pintores de fama en Quito, en la que figuran Diego Benalcázar, Antonio Silva, Mariano Rodríguez, José Cortez Alcocer y Matero Navarrete. Salas es considerado el maestro indiscutible.

Salas, al igual que sus compañeros de gremio, también vivió momentos difíciles a causa de la bebida. Un domingo de marzo de 1824 se hallaba el maestro libando con algunos amigos cuando, al abandonar el estanco, tropezó con Nicolasa Cancino, una mulata que servía en su casa. El pintor la insultó y luego la apuñaló. De inmediatofue conducido a la cárcel pública y se le instauró sumario. A un mes de los hechos se recibió su confesión y le fueron embargados sus bienes. Fue sentenciado a cinco años de destierro en el Fuerte de Punta de Piedra, pero consiguió que la pena le fuera revocada.

Al final consiguió que el Gobierno de la República, al que habíaservido estructurando la galería de héroes de la Independencia, leconmutara el destierro por la obligación de enseñar gratuitamente enla escuela de dibujo de la Universidad.

Salas se había convertido en el pintor de la época heroica al ir integrando una galería de los héroes de la Independencia. Lo hizo en gran parte para bienquistarse con el Gobierno y lograr la conmutación de su pena de destierro. Se atribuyen a Salas todos los retratos de los generales de la Independencia, aunque al parecer también los trabajaron otros discípulos suyos.

De los retratos ejecutados por Salas han desaparecido varios y nada se sabe de aquellas pinturas que realizó para el Palacio de Gobierno. Ni siquiera se conoce el tema, pero se puede suponer que aludían a la Batalla del Pichincha y a otras destacadas acciones de armas, para inmortalizarlas.

A más de su dedicación al Gobierno del Departamento del Sur, Salas continuó pintando motivos religiosos. El padre Vargas atribuye a su genio creativo las siguientes obras: La Negación de Pedro, La Muerte de San José, ubicados en la Catedral de Quito; El Hijo Pródigo, del Carmen Antiguo; El Señor de la Agonía, del Tejar, y una Pietá del Museo de Santo Domingo.Desde su obligada cátedra de dibujo en la Universidad Central, Salas tuvo oportunidad de formar nuevos discípulos, entre los que destacaron sus propios hijos.

El taller funcionaba en la casa del pintor, parroquia de San Blas, y fue el único bien material que dejó a sus herederos; a más, claro está, de libros, láminas y cuadros que deben haber sido su verdadero tesoro. Murió en 1860 como católico y fiel cristiano.


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